• Andrea Acevedo

¡Me voy para Alemania!


​“¡Me voy para Alemania!” Les dije a mis papás casi en un grito de emoción bajo la mirada de asombro y un poco de incredulidad de mi papá. Su primera pregunta fue: ¿Es una Agencia Real? Ten cuidado que podría ser trata de blancas! Él siempre con su instinto protector, y mi madre sólo observaba con su mirada tierna, en sus ojos se veía un poco de miedo y a la vez un poco de complicidad.

A pesar de sus dudas me apoyaron sin reparos y empecé el largo proceso para ser Au-Pair en Alemania.

Lo primero : ¡EL IDIOMA! A lo largo de mi vida me había interesado por aprender Inglés, Italiano y hasta Francés, pero ¿ALEMÁN? Eso ya era otro nivel, suponía un gran reto, pero sabia que de ello dependía encontrar pronto una Familia y que de mi dependía aprender en tiempo récord, ya que me encontraba en la edad límite para aplicar al programa. Así que le puse todas las ganas y el empeño como si mi vida dependiera de ello.

Aquí debo hacer un paréntesis para resaltar un aspecto importante: vengo de Florencia, una ciudad pequeña en el sur de Colombia en donde nadie cree que aprender un idioma como el alemán tenga alguna utilidad, así que encontrar un instituto que impartiera clases de este idioma era imposible, por lo tanto empecé a tomar clases online, las cuales eran impartidas desde la capital del país. Y sí, aunque parezca mentira, funcionaron!

No miento, tenia mis dudas, pero a pesar de los inconvenientes conté con profesores excelentes, que se esforzaron siempre por enseñarnos de la manera más didáctica y exigente posible lo que serían las bases fundamentales del idioma. Además tuve la oportunidad de conocer otras chicas de otras partes del país con las que compartía no sólo el mismo objetivo, sino también miedos e ilusiones.

Maria Paola fue mi tercera profesora online, ella siempre con su alegría y paciencia, no solo nos enseñaba el idioma, sino que se convirtió en aquella amiga que nos animaba a luchar por alcanzar la meta, fue y sigue siendo un gran apoyo aún para mi hoy en día, y cómo no! Fue una persona fundamental en la preparación para presentar el examen de alemán, en el Goethe Institut. En el que logré un puntaje muy alto y así empezar la búsqueda de mi familia alemana.

El 7 de Enero de 2015, con un sentimiento de tristeza por dejar a mi familia, pero a la vez con la ilusión de vivir una nueva experiencia y los nervios de punta por dar un paso hacia un mundo desconocido, abordé el avión que me traería al otro lado del mundo en donde me esperaba la que a partir de ese momento seria mi nueva “ Gastfamilie”

​Creo que las oraciones de toda mi familia fueron escuchadas, porque conté con la suerte de encontrar una familia de acogida maravillosa, que me adoptó como parte de ellos y con paciencia y dedicación me ayudó a aprender el idioma. Las primeras semanas fueron difíciles, porque aunque entendía el 90% de lo que decían, me costó un poco de tiempo poderme expresar. Me adapté pronto a sus costumbres y me encariñé con los niños (2 y 7 años) como si fueran mis hermanitos.

No puedo decir que fue todo perfecto, porque como en todas las familias siempre hay inconvenientes y diferencias, pero las experiencias positivas siempre fueron más y son las que guardo conmigo y por las que les estaré siempre agradecida. Incluso aún mantengo contacto con ellos, los visito a menudo y sé que cuento siempre con su apoyo.

Fue un año en el que cambié completamente mi forma de ver la vida y crecí en varios aspectos de mi personalidad.. Tuve la oportunidad de viajar por varios países y conocer diferentes ciudades de Europa. Además de tener amigos de todas partes del mundo y la satisfacción que te produce poder comunicarte en otro idioma y conocer sobre diferentes culturas.

Me enamoré de Alemania, su orden, su gente que a pesar de que muchos son fríos y serios, con aquellos que te abren su corazón, sabes que podrás contar para siempre.

Aquello que sería solo un año de Au-Pair se convirtió en la lucha por quedarme aquí y en la oportunidad de crear un futuro diferente.

Ya son dos años desde que arribé a estas frías tierras y aunque extraño a mi familia y no es fácil, he contado con la fortuna de conocer personas en el camino que me han dado la mano y de alguna manera el apoyo moral para seguir luchando por mis sueños.

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